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¿Quieres invertir en una startup? Sigue estos pasos.

A la hora de plantear invertir en una startup (ya sea vía préstamo o como capital), se inicia un proceso que puede llegar a durar meses y que transcurre por diversos escenarios desde su inicio hasta su culminación.

A lo largo de este artículo vamos a describir algunos de los hitos a los que tanto la propia empresa objeto de la inversión, como la parte inversora y los socios actuales de la compañía, se pueden enfrentar.

No obstante, es importante señalar que no existe un proceso estándar, ni mucho menos, legalmente definido. Los siguientes pasos son habituales pero en ningún caso tasados o de cumplimiento obligatorio. Eso sí, al igual que ocurre en otras ocasiones, toda precaución es poca a la hora de invertir en una compañía. Cuanto más claros queden los términos y se prevean las eventuales contingencias, mejor para todas las partes implicadas.

También es importante destacar que tanto el proceso como el “protagonismo” de cada uno de los siguientes hitos difiere en función de la empresa o su tipología. Con esto queremos decir que no es lo mismo plantear una ampliación de capital en una primera ronda para una startup, que la entrada de un fondo de inversión en una toma de participación en una operación de capital riesgo en una empresa consolidada.

Del mismo modo, todo puede depender también de los motivos por los que se pueda plantear la operación de inversión o transmisión. Algunos de esos motivos pueden ser:

  • Sucesión empresarial.
  • Financiar el crecimiento de una startup.
  • Toma de participación de un socio industrial.
  • Transmisión en favor de directivos o trabajadores.

En todos los casos anteriores podemos estar hablando tanto de ventas como de ampliaciones de capital, pero los problemas que pueden surgir de cada tipo de operación serán diferentes y las cláusulas a negociar en los documentos también.

 ¿POR QUÉ INTERESA CONOCER SOBRE LOS ASPECTOS LEGALES DE LA OPERACIÓN?

Más allá de la jerga legal o de los aspectos técnico-legales de una inversión o de una transmisión de una empresa, es importante para las partes conocer algunas cuestiones legales por diferentes motivos.

Veamos algunas cuestiones legales que deberían interesar a un inversor:

¿Asume el inversor o comprador alguna responsabilidad por las contingencias pasadas?

Depende. Partimos de la base de Sociedades de Capital en las que la responsabilidad es limitada. Por tanto, como norma general, no se asumen deudas personales ni avales previos de los socios o emprendedores. Ahora bien, la sociedad sigue manteniendo intactas sus obligaciones anteriores. Si éstas no se conocen debidamente, y no se ha cerrado el tema correctamente en la negociación y firma, puede dar lugar a desagradables sorpresas que afectarían tanto a la rentabilidad de la operación como a la viabilidad del negocio.

Además, es importante recordar que en caso de que el inversor pase a formar parte en algún momento del órgano de administración de la compañía, en ese momento pasará a asumir las responsabilidades propias de todo administrador.

¿Qué estoy comprando/adquiriendo exactamente?

Parece obvio, pero a veces merece la pena detenerse en aclarar cual es el verdadero objeto de una adquisición: ¿se adquieren acciones?, ¿participaciones sociales? ¿un negocio en marcha? ¿una patente?…

¿Qué ocurre si hay inexactitudes o falsedades en la información que me ha sido suministrada?

Hay que diferenciar entre ambos supuestos. Una inexactitud puede no ser intencionada y no resultar esencial al objeto de la operación. Por lo tanto, sus consecuencias pueden ser desde ninguna, hasta un ajuste en el precio (valoración) o incluso la resolución de la operación en caso de que se trate de un aspecto esencial.

Una falsedad puede tener idénticas consecuencias aunque, al tratarse de algo intencional, puede conllevar responsabilidades personales de carácter incluso penal.

En todo caso, si esas falsedades o inexactitudes ocasionan daños y perjuicios al inversor (o incluso a la propia empresa), siempre se podrían reclamar judicialmente esos daños y perjuicios en términos generales.

 FASES DE LA OPERACIÓN.

Partiendo de la base de que las fases que vamos a analizar a continuación se exponen desde un punto de vista general, podemos establecer las siguientes fases en un proceso de inversión o toma de participación en una compañía:

  • Toma de contacto.

Puede parecer obvio, pero es el comienzo de todo. Un inversor puede tomar contacto con una empresa potencialmente invertida por diferentes vías. Algunas de las más habituales son los foros de inversión organizados por diferentes entidades (asociaciones de business angels, escuelas de negocio, etc.); eventos de startups; o bien por contacto directo por parte del equipo emprendedor o remisión de algún contacto compartido.

En esta fase todavía no se suscribe ningún documento, más allá de alguna cláusula de confidencialidad que en ocasiones los inversores pueden suscribir de forma genérica al entrar a formar parte de alguna asociación o colectivo de inversores. También algunos emprendedores pretenden la firma de un acuerdo de confidencialidad antes de exponer su proyecto, pero esta práctica es cada vez menos habitual dado que normalmente un inversor no va a comprometerse sin saber nada del proyecto.

  • Carta de intenciones.

Suponiendo que el inversor o inversores hubiesen mostrado interés por participar en la compañía, llega el momento de avanzar en el proceso. Antes de redactar y suscribir documentos más extensos que dependerán en muchos casos de una negociación previa, puede proponerse la firma de una carta de intenciones en la que se reflejan los aspectos claves de la operación, tales como valoración (puede tratarse de una horquilla); importe a invertir, condiciones clave, plazos y otros cláusulas que puedan considerarse esenciales como la necesidad de obtener todo el importe correspondiente a la ronda –en su caso- o una determinada financiación para la empresa.

Mediante este documento, además, el equipo emprendedor también valora si el inversor va en serio o si se trata de un mero tanteo.

Debemos recordar, en cualquier caso, que la firma de una carta de intenciones no garantiza el resultado de la operación, si bien ambas partes ya están adquiriendo algunos compromisos básicos.

  • Acuerdo de inversión y Pacto de Socios.

¿A qué se dedica exactamente la empresa? ¿Cómo está compuesto actualmente su capital social? ¿Cuál es el órgano de administración? ¿Cuál es el importe y forma de desembolso de la aportación?

Son numerosas las cuestiones que deberán recogerse en el Acuerdo de Inversión. En este contrato se fijan las obligaciones del inversor respecto del resto de socios y para con la propia empresa y también de aquellos con él.

Así, en estos contratos se estipulan cantidades, porcentajes, plazos de desembolso, etc.; y se articula la operación.

Otra de las grandes cuestiones habitualmente pactadas, cuando se trata de startups son las que hacen referencia a las futuras transmisiones de participaciones, con las conocidas cláusulas de tag-along y drag-along.

Por su parte el Pacto de Socios va a regular las relaciones entre los socios (inversores y equipo promotor) una vez llevada a cabo la inversión.

Normalmente, hay algunas materias que los inversores –que formalmente se encuentran en minoría en la junta de la sociedad- querrán que requieran de quórums reforzados o incluso que sea necesario su voto para que puedan adoptarse.

Se trata de un acuerdo crucial para el devenir de las relaciones entre todos los socios y en ocasiones los propios emprendedores no le prestan la atención que deberían.

  • Due Diligence.

La Due Diligence es un proceso de crucial importancia en la toma de participación. Se trata de la auditoría que todo comprador o inversor llevará a cabo como “diligencia debida” para asegurarse de que aquello en lo que está invirtiendo es realmente lo que le dicen ser y que no cuenta con contingencias ocultas.

Dependiendo del estadio de la empresa invertida esta Due Diligence (que abarca tanto aspectos jurídicos como financieros y de negocio), será más o menos exhaustiva. Evidentemente no será igual el proceso de “revisión” de una empresa recién constituida que el de una compañía con varios años en el mercado.

Desde un punto de vista jurídico, en términos generales convendrá en cada caso analizar los siguientes aspectos de la empresa objeto de inversión/transmisión por parte de los inversores:

  • Aspectos societarios.
  • Aspectos económicos.
  • Aspectos administrativos.
  • Aspectos fiscales.
  • Aspectos laborales.
  • Otros aspectos dependiendo de la empresa podrían ser: ambientales, urbanísticos, LOPD, propiedad industrial, propiedad intelectual, etc.

Por supuesto, además de lo anterior, el inversor deberá analizar el proyecto invertido en sí mismo y aspectos clave tan relevantes como el equipo que lo compone, su implicación, métricas de negocio, financiación, momento, etc.

Del resultado de la Due Diligence puede depender la viabilidad de la operación o, incluso, ajustes en la valoración.

  • Cumplimiento de requisitos formales de la operación.

Las partes están de acuerdo en la operación, se han suscrito los documentos que van a regular tanto la ejecución de la inversión como la relación entre los socios y llega el momento de formalizar la operación.

Recordemos que cualquier ampliación de capital conlleva una serie de requisitos formales que será preciso atender sin que baste, para la formalización de la ampliación, con el mero acuerdo entre las partes.

En particular, hablamos de requisitos societarios tales como acuerdo de junta (previa convocatoria salvo que se trate de una junta general universal), desembolso del importe de la ampliación, otorgamiento de escritura y posterior inscripción en el Registro Mercantil.

Es cierto, evidentemente, que en todo este proceso es aconsejable (casi necesaria) la intervención de abogados para tranquilidad de ambas partes. En cualquier caso, hay algunos aspectos legales básicos –como los descritos- que es conveniente que cualquiera que pretenda invertir en una compañía, conozca de primera mano para así comprender con más detalle la naturaleza y tiempos de un proceso estándar de inversión en una startup.

Andrés Romero- CEO en Legaliboo.

Artículo incluido en la la Revista Plan Emprendedor. 

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